La frialdad al volante.
El piloto austriaco no era el más veloz en las pistas, pero su inteligencia y
talento lo llevaron a conseguir tres títulos mundiales en la Fórmula Uno.
En las páginas de oro de la Fórmula Uno existe un piloto austríaco que se ganó a
pulso el respeto, y hoy en día al escuchar el nombre de Niki Lauda uno recuerda
los tres títulos que logró: dos con Ferrari y una más con McLaren.
Lauda nació el 22 de febrero de 1949 en el seno de una adinerada familia vienesa
cuyo estatus social fue a la vez problemático y provechoso para él.
Quedó patente desde temprano que no cabría en el molde convencional de la
familia Lauda. Sin embargo, las conexiones de la familia resultaron ser de
utilidad a la hora de solicitar préstamos para sufragar los gastos de su carrera
de piloto.
Fue por un interés nato por los automóviles que Lauda se sintió atraído por las
carreras deportivas. Disputó su primera carrera en 1968. A pesar de la
desaprobación de su padre, corrió luego en Fórmula Tres antes de aventurarse en
Fórmula Dos en 1971, comprando un asiento en la escudería March, donde formó
equipo con Ronnie Peterson y luego en el equipo BRM.
Sus habilidades como piloto atrajeron la atención de Luca Montezemolo, de la
escudería Ferrari, que lo llevó con el equipo del caballo rampante hacia dos
campeonatos del mundo.
El primer año de Lauda con Ferrari, 1974, vio también la primera de sus 26
victorias en Formula Uno. Pero fue en 1975, que Lauda llamó el "año increíble",
cuando ganó su primer campeonato del mundo, cosechando 5 victorias durante la
temporada gracias a un carro técnicamente muy superior a los de sus rivales.
Pero el año por el cual el austríaco será sin duda más recordado no lo vio
triunfar. Durante el Grand Prix de Alemania 1976, en el antiguo Nurburgring,
Lauda resultó gravemente herido.
Su Ferrari salió inexplicablemente de la pista a la derecha, chocó contra un
muro, rebotó en la pista e impactó el auto de otro piloto antes de incendiarse.
Lauda fue extraído de los restos ardientes con severos daños a los pulmones y a
la sangre además de quemaduras en el rostro. Cayó en coma.
En estado crítico durante cierto tiempo, sacó la casta y mejoró, regresando a
los circuitos seis semanas más tarde, aunque cuenta que al hacerlo estuvo
virtualmente petrificado del miedo.
Lauda se llevó el campeonato del mundo en 1977, a pesar de ganar sólo tres
carreras ese año. Abandonó luego Ferrari en medio de críticas hacia el equipo,
antes de retractarse en gran parte y de convertirse en embajador extraoficial
del fabricante automotriz.
Firmó a partir de 1978 con Bernie Ecclestone y Gordon Murray en la escudería
Brabham.
Pero el éxito no estuvo a la altura de lo esperado de parte de este trío,
especialmente debido al desempeño pobre del motor Alfa de 12 cilindros que
equipaba el auto, y en el Grand Prix de Canadá 1979, dos años después de su
salida del equipo Ferrari, Lauda decidió que ya no quería competir y se retiró
repentinamente de la F1.
Se dedicó durante los siguientes dos años a la aerolínea que había fundado y a
ser comentarista televisivo.
El regreso de Lauda a la Fórmula Uno, en 1982, se debe, de acuerdo con el
campeón, a razones financieras. Su incipiente aerolínea enfrentaba problemas
económicos y firmó con Ron Dennis y McLaren un jugoso contrato que lo asoció al
piloto John Watson.
Terminó cuarto en su primera carrera, antes de triunfar el mismo año en Long
Beach y Brands Hatch, Inglaterra.
El año de 1983 no le dio ninguna victoria pero se llevó su tercer campeonato del
mundo en 1984, con tan sólo medio punto de ventaja sobre su principal rival y
nuevo compañero de equipo, el francés Alain Prost, a quien pudo dominar la
mayoría del tiempo, hasta retirarse definitivamente en el Grand Prix de
Australia 1985.
Lauda no era más rápido que el mejor de sus competidores. No le gustaba tomar
riesgos que no considerara necesarios.
Fue exitoso porque tenía el mismo tipo de confianza en sí que los megalómanos,
sin tener su psicosis. Una honestidad y una rectitud absolutas hacia sí mismo
conformaron en gran medida su exitoso enfoque mental en la pista.
Además, a pesar de ser mal estudiante en su juventud, tenía una inteligencia
superior en un ramo del deporte donde este factor es determinante. Puede haber
habido algunos pilotos mejores que él pero nunca hubo otro igual.